Desde que empecé a adentrarme en el mundo de la repostería, una de las primeras tartas que hice fue la tarta de calabaza y si os soy sincera no me gusto nada, como no sabía si era cosa mía se la lleve a varios de mis «conejillos de indias», mis compañeras de trabajo y mi hermana, para que me dieran su opinión, y parece ser que era cosa mía porque a ellas les pareció deliciosa.
[Fuente redonda cerámica Ib Laursen]
Así que os podéis imaginar la «ilusión» que me hizo cuando me dijeron desde Megasilvita que preparara una tarta de calabaza. Entonces decidí prepararla sin tener en cuenta experiencias pasadas, y para mi grata sorpresa ha quedado una tarta riquísima. Las especias, las frutas rojas y la calabaza, forman un contraste de sabores delicioso que junto con la masa filo se consigue una textura muy crujiente que se deshace en la boca desde el primer bocado. Ahhhhh y lo más curioso de esta tarta es que el relleno incorpora ¡arroz!, si estáis leyendo bien arroz en crudo, que al hornear queda perfectamente cocido por la humedad que tiene la calabaza. Precisamente su función en esta receta es absorber el exceso de jugos de la calabaza y lograr una textura mucho mas suave y delicada.
Tarta de calabaza
Ingredientes
400g de puré de calabaza
100g de azúcar glas
60g de arroz de grano redondo (sin cocer)
1 cucharada de Golden syrup
1/2 cucharadita de clavo molido
1 cucharada de canela
100g de frutas rojas deshidratadas o pasas
10 hojas de pasta filo
100g de mantequilla o margarina derretida
Canela y azúcar glas para espolvorear
Preparación
Precalentamos el horno a 180ºC y engrasamos el molde con un poquito de mantequilla derretida
En un bol mezclamos el puré de calabaza, el azúcar, el arroz (en crudo), el golden syrup, el clavo, la canela y las frutas rojas. Reservamos.
Cogemos 1 hoja de pasta filo la ponemos sobre el molde y pincelamos con mantequilla (foto1), ponemos otra capa encima y pincelamos con mantequilla, continuamos poniendo capas de pasta filo y pincelando con mantequilla hasta conseguir 5 capas (los sobrantes que sobresalen, los metéis hacia dentro, foto2).
Extendemos el relleno de calabaza sobre la pasta filo (foto3).
Cogemos las 5 hojas de pasta filo y volvemos a hacer el mismo procedimiento, pincelamos con mantequilla y montamos una capa encima de otra. Recortamos los excesos con un cuchillo.
Pincelamos la parte superior con mantequilla y con ayuda de un cuchillo bien afilado cortamos las capas superiores de forma horizontal y vertical para crear un rectángulo (foto 4 y 5).
Horneamos durante 40-45 minutos o hasta que la tarta este ligeramente dorada. Retiramos del horno, dejamos enfriar y espolvoreamos con azúcar glas y canela.
Adaptada del blog Souvlaki For the Soul
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Espero que os haya gustado esta receta tan otoñal y os animéis a prepararla en casa, y a los que no os gusten las tartas de calabaza le deis una oportunidad a esté delicioso postre. ¿Despedimos septiembre compartiendo esta maravillosa tarta otoñal? Mil gracias por vuestro apoyo.
¡Besos!.
Noemí.





